mié

23

ene

2013

QUÉ FÁCIL ES ENGAÑAR A LA GENTE: la eterna lucha entre moral y egoísmo

No se sabe bien qué es o de dónde proceden la moral y la ética personal... tal vez sea la herramienta con la que la Naturaleza premia a diversas especies animales, sobre todo las que se consideran "sociales". Puede ser que el comportamiento solidario y la empatía, hayan persistido a lo largo de la evolución humana gracias a los mecanismos selectivos. Pero qué duda cabe que, al igual que sucede con otros fenotipos de nuestra especie (nuestras características externas), la selección natural permita diversos límites en la "cantidad" de egoísmo inherente a cada individuo en particular.

Tal vez la moral, no es otra cosa que el umbral particular de dicho egoísmo y, teniendo en cuenta lo inocentes que son algunas personas, en nuestra mano está mantenernos dentro de ese umbral siendo honrados, o sobrepasar los límites para engañar, estafar y aprovecharnos de nuestros semejantes.

 

Trabajo en una oficina desde la que realizo diversas gestiones e informes que no viene al caso detallar. Pero con bastante frecuencia debo atender también al público en general, la mayoría de las veces, escuchando sus problemas. En ocasiones, llegan a mi oficina personas que ignoran tener problemas mentales, y otras que acaban dando conmigo por un simple error o un consejo mal dado.

 

Hace unos días tuve que atender a una mujer que cumplía ambos requisitos: acudió al lugar equivocado y además, aparentaba tener algún pequeño problema psicológico. A pesar de ello, la atendí para tratar de que se marchara de mi oficina más contenta de lo que llegó.

Esta angustiada mujer, me dijo que sufría escuchas ilegales y era víctima de un incesante acoso por parte de espías invisibles. Sospechaba que su casa estaba plagada de micrófonos y cámaras, incluso su coche, su lugar de trabajo y los comercios y bares que frecuenta habitualmente. Y estaba convencida de ello, porque, fuera adonde fuera, oía pequeños ruidos y silbidos: muy claros para ella, pero imperceptibles para los demás, porque cuando estaba con sus amigas, éstas no oían nada. Achacaba dicho ruidos a posibles sistemas electrónicos de espionaje.

 

La mujer me dijo que acudió a un comercio de Bilbao bastante conocido (es una franquicia), donde venden artilugios para espionaje y vigilancia. Cuando contó a la amable empleada lo que le sucedía , ésta le confirmó que estaba siendo objeto de vigilancia, y le recomendó la adquisición de un sistema que detectaba cámaras y grabadoras inalámbricas (aparato de contraespionaje), valorado en unos 500 Euros.

 

Inmediatamente, un extraño demonio se asomó al balcón de mis pensamientos y me dijo: 

"es fácil, chaval... dile que ya te encargas tú de detectar los micrófonos: te presentas en casa de la señora llevando un aparato de radio que haga ruiditos de ciencia ficción y guardas unos cuantos condensadores y resistencias electrónicas en tu mano (de esos que puedes extraer de cualquier artilugio desechado que guardas en el taller). Empiezas a recorrer las habitaciones de la casa de la señora con unos auriculares y el micrófono parabólico de juguete que compraste hace años, y de vez en cuando haces como que encuentras un aparatito bajo el sofá, la lámpara o la mesa. Al cabo de 15 minutos, le dices que su casa ya está "limpia", le muestras los artilugios "encontrados" y le cobras 300 Euros por un cuarto de hora de "trabajo".

No me siento mal por haber tenido que escuchar los argumentos de ese "demonio" que me invadió... y no me siento mal, porque sé que sólo es el producto biológico de mi propia genética, tan preocupada siempre por hacerme sobrevivir o conservar la especie. Pero me alegro que inmediatamente detrás del "demonio", llegara a mi mente ese "ángel" al que llamamos empatía, compasión o símplemente "moral", y me dijera:

 

"No seas hijo de puta. La pobre mujer está sufriendo... está angustiada y lo único que le pasa es que padece "acúfenos"  . Dile que vaya al Otorrino".

 

Afortunadamente, cuando le expliqué lo que le pasaba, la pobre señora tuvo la cordura suficiente como para creerme a mí, y no a la empleada de la tienda de artilugios... y sé que acabó convencida cuando me dijo: "te creo, porque tú no has tratado de venderme nada".

 

INSISTO: en todos los lugares del mundo se dan diariamente miles de casos como éste... siempre hay pececillos dispuestos a tragarse cualquier anzuelo, acuciados por su hambre. Personas solitarias, incultas, confiadas, depresivas o símplemente, hambrientas de atención humana. Es fácil engañarles, sacarles dinero, venderles curas milagrosas, tratamientos mágicos, o filosofías matafísicas que rellenen sus vacíos existenciales. También es fácil dejarse llevar por esos demonios interiores que SIEMPRE pululan por nuestras consciencias, tratando de derrumbar los umbrales de nuestra moral.

 

ES FÁCIL engañar a la gente y vivir parasitando la inocencia de los indefensos... pero como me dijo el "ángel", aprovecharse de este defecto ajeno, es de hijos de puta.

Estoy convencido de que esos demonios inmorales que invaden nuestros pensamientos y nos incitan a comportarnos como unos hijos de puta, no sólo son comunes a todos los seres humanos, sino que además, cada persona los trae más o menos desarrollados "de fábrica" (en nuestros genes). La educación no siempre es determinante del tamaño de esos demonios (hay tanto egoísmo, fraude y corrupción en las clases altas como en las medias y bajas), así que, cualquier individuo puede ser víctima de los demonios ajenos. Pero, aunque no se puede hacer gran cosa para evitar que la gente "sea así", siempre tendremos a nuestra disposición una pequeña "vacuna preventiva contra la inmoralidad ajena"... Esa vacuna es el CONOCIMIENTO, es la CIENCIA:  "Lee, estudia, infórmate... No serás más rico, pero podrías ser mucho menos pobre".

 

Jon Álvarez. Canal de Ciencias

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Comentarios: 2
  • #1

    Er Turri (jueves, 24 enero 2013 13:27)

    No sólo eso:
    Es que no estás desarrollando ninguna característica o habilidad tuya.
    Estás aprovechándote de unas circunstancias, que pueden pasarte factura mas adelante (que noten el engaño y que te denuncien o que no vuelvan a confiar en tí y se te vaya el negocio al garete, por listo. Como les ha pasado y les pasa a determinados políticos de determinado país, cuyo nomre empieza por "es" y termina por "paña").

    Es decir; que no es práctico, al margen de ser mu ueno-mu bueno o mu mali-mu malo.

  • #2

    canaldeciencias (jueves, 24 enero 2013 18:02)

    claro que dichos políticos saben perfectamente cómo blindarse (algunos pocos), cambiando leyes, indultándose o lo que sea. Por cierto, no caigo en qué país es el que dices